Este 2 de abril se cumplen 44 años del inicio del conflicto de Malvinas. A través del trabajo del historiador Felipe Pigna, recuperamos una carta que una estudiante secundaria le escribió al soldado Mario Reyes mientras el conflicto estaba en curso. Casi veinte años después, él mismo la leyó en voz alta ante otros veteranos.
En abril de 1982, tropas argentinas desembarcaron en las islas del Atlántico Sur, ocupadas por Gran Bretaña desde 1833. Argentina contaba desde 1965 con una resolución de la ONU a favor de la negociación, pero las conversaciones estaban estancadas. El conflicto duró hasta el 14 de junio de ese año y dejó más de 650 muertos y 1.100 heridos del lado argentino. Muchos de los soldados eran jóvenes con escaso entrenamiento y equipamiento insuficiente.
Muchos tenían apenas dieciocho o veinte años, alejados de sus familias y enfrentados a condiciones extremas. No eligieron las circunstancias, pero respondieron con todo lo que tenían. Recordarlos es un acto de justicia hacia ellos, pero también una forma de no perder de vista que detrás de cada hecho histórico hay personas concretas, con nombre y apellido, con miedo y con valentía a la vez.
La soberanía sobre las islas sigue siendo un reclamo abierto y doloroso de nuestro pueblo, y esa causa merece ser sostenida con la misma dignidad con la que aquellos soldados la defendieron. Por eso elegimos honrarlos: porque la historia no la hacen solo los que toman decisiones desde arriba, sino también quienes las padecen y las sostienen desde abajo, en silencio y con entereza.
La carta
«Estimado Mario Reyes, espero que al recibir estas líneas te encuentres bien, con deseos de seguir defendiendo la patria. En el colegio nos propusieron que escribiéramos cartas a los soldados argentinos que están defendiendo nuestra soberanía. Nos dieron una lista de nombres y al azar elegí el tuyo. Me siento orgullosa de que estés en las islas defendiendo la patria y a tus hermanos argentinos. Debe ser hermoso sentirse responsable de tan importantes cosas; pero a veces esa responsabilidad se transforma en miedo y la fortaleza se derrumba. Mario, yo no quiero que esto suceda. Deseo que cada vez te sientas más fuerte, porque lo sos; te sientas valiente, con la capacidad de derribar al enemigo y con fe, porque Dios siempre está a tu lado. Sabés, tengo miedo de una cosa: de que no todos tus compañeros reciban cartas. Quizás algunos reciban muchas y otros no tengan ninguna, porque la gente elige los nombres al azar, pero creo que son muchas las cartas que se envían desde aquí y quiero que todos tengan la suya. Este es un mensaje de la gente que los aclama. Ser soldado es sentirse héroe. No cualquiera está en tu lugar en este momento. Espero que mi carta no te haya resultado aburrida. Quizá tengas ganas de contestarme. Sin más nada para agregar, me despido de vos con un orgullo infinito, que provoca tener un hermano, quien custodia fielmente nuestra patria. Un abrazo para vos y todos tus compañeros.»Estudiante secundaria anónima
Las islas Malvinas son argentinas 🇦🇷
Fuente consultada: Felipe Pigna, elhistoriador.com.ar. La carta fue publicada originalmente en Mónica Deleis, Ricardo de Titto y Diego Arguindeguy, Cartas que hicieron la historia, Editorial Aguilar, Buenos Aires, 2001














