Una historia que merece una visita: en Acuña de Figueroa 981, un grupo de vecinos impulsa la creación de una micro reserva urbana en un terreno abandonado donde la vegetación creció durante décadas sin intervención. Tras varios intentos fallidos de subasta, el proyecto volvió a tomar fuerza y busca preservar uno de los pocos pulmones verdes espontáneos de la zona.
Un ecosistema que creció solo
En Acuña de Figueroa 981, en pleno barrio de Almagro, hay un terreno de 8,66 metros de frente por 27 de profundidad que lleva décadas sin uso. Durante ese tiempo, helechos, enredaderas y árboles crecieron de forma espontánea hasta conformar un pequeño ecosistema urbano visible desde la calle.La historia del colectivo Relieve comenzó en 2021, cuando un grupo interdisciplinario de vecinos —entre ellos arquitectos, sociólogos, politólogos y fotógrafas— empezó a pensar posibles destinos para espacios vacantes del barrio. Al descubrir que el terreno pertenecía al Estado nacional, surgió una propuesta concreta: convertirlo en una micro reserva urbana de acceso público.
“La idea es preservar el arbolado existente. Es clave para la absorción del agua de lluvia, del ruido y también como espacio de esparcimiento para los vecinos”,
explicó Mariela Paz Izurieta, integrante del colectivo.

Un proyecto que sigue creciendo
El reclamo vecinal cobró impulso luego de que la subasta del terreno quedara desierta en reiteradas oportunidades. Ante ese escenario, Relieve volvió a presentar iniciativas para preservar el predio y evitar su desarrollo inmobiliario.El proyecto ya reunió más de mil firmas de apoyo y tuvo tratamiento legislativo durante 2024, aunque posteriormente perdió estado parlamentario. Actualmente, el colectivo impulsa una nueva presentación y mantiene conversaciones con distintos actores políticos y comunales para sumar respaldos.
La propuesta apunta a que el Gobierno de la Ciudad gestione el traspaso del terreno y lo destine por ley a la creación de un espacio verde público, conservando la vegetación existente. El reclamo también se apoya en una problemática histórica: la escasez de espacios verdes en la Comuna 5, integrada por Almagro y Boedo, una de las zonas con menor superficie verde por habitante de la Ciudad de Buenos Aires.
Un debate que excede a un terreno
Para quienes impulsan la iniciativa, el caso de Acuña de Figueroa 981 abre una discusión más amplia sobre el destino de los terrenos públicos vacantes en una ciudad cada vez más densificada.Mientras el lote permanece cerrado y cubierto de vegetación, vecinos y organizaciones barriales continúan reuniendo apoyos para que el espacio sea preservado como patrimonio ambiental y de uso comunitario.

Quienes quieran seguir el proyecto pueden hacerlo a través de Instagram en @relieve________ o escribir a este.relieve@gmail.com.












