A un año de su partida, recordamos al papa que llegó desde el fin del mundo con zapatos gastados y andar rápido, y que dejó sembrado en millones de corazones un modo de ser más humano, más cercano, más esencial.
Pasa todo tan rápido que parece que fue ayer. Como lo fue la euforia y la felicidad de escuchar aquel nombre tan querido nombrado papa: Giorgio Marium Bergoglio. Recordamos las campanas al viento, los bocinazos, los abrazos en las calles de un lugar del fin del mundo, Argentina. Y no fue en vano: un papa con la humildad y el carisma de los sabios llegaba a los arrabales del mundo un hombre bien porteño, delgado, con zapatos gastados y andar rápido, mirada profunda.
La huella que dejó
Cuánta huella dejó, que hoy es transitada por la buena gente, por el otro y la otra, para hacer de este planeta un lugar donde la sonrisa y la mano abierta sean lo cotidiano, la salud y el plato de comida caliente una caricia para el alma y el crecimiento múltiple.
Fuera de protocolos nos dejaste un modo de ser criaturas esenciales en el día a día, donde la fuerza primera era la alegría de ser y brindarse para hacer un «nosotros» inclusivo y necesario.
Como decía:
«Ustedes son presente y futuro, no se olviden, en medio de las fragilidades hacer realidad los sueños».
Esto es salir del lugar de confort, que es tan cómodo como riesgoso para el ego.
El GPS del corazón
Hoy, que hace un año de tu partida física, seguimos un GPS que dejaste instalado en nuestro corazón. Sí hay otro Sumo Pontífice que viene con todo, pero te extrañamos: tu franqueza, y ese siempre volver a nuestro Jesús, a nuestra madre María, presencia viva de una Iglesia que es sostén y ternura en un mundo recio, con mezquindades infrahumanas que no alcanzamos a entender.
Sabemos que el amor que sembraste fructificó, se volvió grande y es de todos los que seguimos por ese rumbo trinitario y profundamente humano, viviendo de lleno cada homilía, cada gesto a imitar de tu dignidad humana y apostólica.
Está sembrado en el centro de nuestro corazón, que te ama y no se resigna a ritualismos y solemnidades que no se corresponden con tu ser y dignidad de caminante por el reino de Dios aquí en la tierra.
Gracias, papa Francisco 🕊️🕯️













