Aunque la Ciudad declaró «zona calma libre de pirotecnia» desde mediados de diciembre, los festejos de Año Nuevo incluyeron fuegos artificiales de alto impacto sonoro en varios barrios.
La primera celebración de fin de año bajo la nueva normativa que prohíbe la pirotecnia ruidosa en Buenos Aires reveló que el cumplimiento de la medida fue prácticamente nulo en algunos sectores de la ciudad. Videos registrados por vecinos muestran que el cielo de Puerto Madero se iluminó con explosiones de fuegos artificiales apenas pasadas las 12 de la noche del 1° de enero.
El decreto firmado el 22 de diciembre por el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, estableció que toda la Ciudad se convertiría en «zona calma libre de pirotecnia«, prohibiendo específicamente cualquier artificio con «efecto audible» para proteger a personas mayores, bebés, personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), animales y el ecosistema urbano.
Sin embargo, la realidad en las calles mostró una brecha significativa entre la norma y su aplicación. Como cada 31 de diciembre, una multitud se congregó en el Puente de la Mujer y sus alrededores para recibir el año nuevo, pero esta vez lo hizo desafiando la prohibición vigente. Las explosiones no fueron iniciativa oficial del Gobierno porteño sino acciones privadas, y hasta el momento se desconoce si se aplicarán sanciones a los responsables.
La normativa contempla fuertes multas para quienes la infrinjan. La única excepción permitida es el uso de pirotecnia para señales de auxilio, por parte de las Fuerzas de Seguridad o Defensa Civil, situaciones que claramente no corresponden con lo ocurrido.Antes de este decreto, ya existía una restricción pero solo regía en un radio de 100 metros alrededor de puntos críticos como la Reserva Ecológica Costanera Sur —lindante a Puerto Madero—, hospitales y el Ecoparque. Con la nueva ley, el uso quedó prohibido en cualquier rincón de la Capital.
Buenos Aires se sumó así a otras jurisdicciones del país que ya habían implementado normativas similares. En la provincia de Buenos Aires, la Ley 15.406 prohíbe la venta y uso de pirotecnia de alto impacto sonoro. Salta, mediante la ordenanza 15.546, realiza fiscalizaciones y promueve celebraciones con productos lumínicos de bajo impacto. Ushuaia estableció prohibición total de tenencia, fabricación y comercialización. Villa Mercedes, en San Luis, aplica desde 2014 el régimen de «Pirotecnia Cero» con multas significativas.
El 25 de diciembre, al menos 18 personas resultaron heridas por pirotecnia y debieron ser atendidas en hospitales porteños. Siete pacientes con lesiones oculares fueron atendidos en el Hospital Oftalmológico Santa Lucía, y el Hospital de Quemados recibió a una niña con lesiones leves. El incumplimiento generalizado de la prohibición revela que quizás se trate de un cambio cultural que requiera más tiempo para consolidarse.
La pirotecnia es una práctica profundamente arraigada en las celebraciones argentinas, y su transformación dependerá de procesos educativos sostenidos y del desarrollo de empatía hacia aquellos sectores vulnerables que sufren sus consecuencias: personas con sensibilidad sensorial, animales y el entorno natural. El camino hacia una cultura de celebración más inclusiva y respetuosa será, probablemente, gradual.
Fuentes consultadas: Infobae y TN















